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sábado, 30 de marzo de 2013

ESTROPICIOS CULINARIOS: LAS HARINAS DE TRIGO

De izquierda a derecha, trigo duro, harina común, harina de repostería o flor de harina y harina de fuerza. Ni en esta ni en las siguientes imágenes he retocado el color ni el tono, para que se pueda comparar entre unas y otras.


Muchas veces en la cocina se estropean bizcochos, panes, masas porque no hemos elegido la variedad de trigo y su harina apropiados para batirlos o amasarlos. La harina de trigo no integral es la que se ofrece en más tipos diferentes porque desde hace milenios es la preferida --bueno, hoy sería necesario decir que en algunos lugares es más apreciada la harina integral de trigo, de centeno, de avena y otras-- para amasar pan de levadura y para hacer masas, batidos de bizcochos, pasta alimenticia ...

En la UE no existe un criterio unificado ni homologado para clasificar las harinas de uso común o, si existe, no se aplica. ¿A que parece increíble?. Cada país utiliza sus especificaciones y es un verdadero galimatías distinguir bien qué harina en nuestro país se corresponde con las que encontramos en los mercados de otro país. Es algo tan importante que merece un poco de atención. Con internet las recetas vuelan de un lado a otro y generan en estos casos muchas dudas que pueden acabar en estropicios culinarios. Hay que evitarlos a toda costa. Vayamos por partes.

EL TRIGO
El trigo, junto con la cebada, es el primer cereal consumido y procesado por los habitantes del oriente mediterráneo, al principio recolectado de la naturaleza. Su cultivo se inició más o menos al mismo tiempo que el del arroz en el valle del Yang Tzé, en China.

Los primeros trigos pertenecen a un tipo genético denominado triticum monococum y se correponde con los trigos vestidos, es decir, con aquellos cuyo grano no se puede separar de su cubierta. Forman parte del mismo los silvestres que siguen creciendo en Palestina o Afganistán y la llamada espelta o escanda minor, ninguno de los cuales se cultiva hoy ni se utiliza en general en panadería ni repostería.

El trabajo agrícola de selección del hombre permitió una modificación genética en esta especie que dió lugar al triticum dicocum, con un mayor número de cromosomas en su núcleo, grano más lleno de sustancias y desnudo. Quiere decir esto que se puede separar de su cubierta, lo que es muy importante, porque con ellos se consiguen harinas blancas. A este tipo de trigo pertenecen el duro, la espelta o escanda major y el kamut. Los tres se cultivan, en especial el duro. Este trigo bien pulido sirve para hacer pan en todo el Mediterráneo, tortas en el norte de África, pasta en el sur de Italia, además del cuscus cocido al vapor que acompaña los estofados de carnes y verduras africanos.

La mejora en la selección genética a lo largo de los siglos dio lugar a la aparición del triticum tricocum. En este grupo de trigos más desarrollados y complejos, con más cromosomas en su núcleo y también desnudos, se encuentran el trigo de fuerza y el trigo común o flojo. La mayor parte de las harinas de este cereal que se comercializan en el mundo y que sirven para toda clase de especialidades pertenecen a este grupo. La harina integral, salvo algunas excepciones, se suele elaborar con el trigo común de harina floja.

Naturalmente que cada uno de estos tipos se presentan en muchas variedades, pues este cereal se cultiva en las dos franjas del hemisferio norte y del sur de clima templado y en los 6 continentes. Un territorio inmenso que ha generado multitud de variaciones. Los granos de cada grupo comparten, por el contrario, una serie de cualidades características que los distinguen de los otros grupos. En general estas cualidades comunes radican en el tipo y estructura de su gluten y en la proporción de almidón con respecto a aquél en el grano.

SÉMOLA DE TRIGO DURO

El trigo duro tiene una gran cantidad de gluten muy duro, áspero y resistente y poco almidón, por lo que una vez sometido a molienda, aunque sea fina, nunca parece harina cuando se maneja con las manos, es más bien como arena. Para panadería, repostería y pastas alimenticias se muele fino y se suele encontrar en otros países de habla inglesa o francesa como semolina. Se puede presentar integral, sobre todo en tiendas de productos orgánicos y ecológicos. No es muy aconsejable.
Se consume en la región de Almería, en donde se puede adquirir, y se ofrece en el resto de nuestro país en las tiendas de alimentación del norte de África, de Italia y de la India.
También se muele para dejar sus granos en trozos mucho más grandes, en diversos tamaños, necesarios para preparar el cuscus.
Los panes amasados con este tipo de sémola, como fueron hasta hace unos 40 años los de Madrid, son muy mollares y sabrosos y los mejores colines se hacen con esta sémola fina y aceite de oliva. Una receta de pan de trigo duro aquí.
Los bollos de pan de trigo duro serán estupendos para acompañar este cuscus vegetal delicioso y perfumado. Para hacerlo es necesario buscar sémola de molienda más gruesa. La receta aquí.
El color de los trigos duros varía, pero suelen presentar diversos tonos amarillentos, aunque sus masas sean muy blancas.

HARINA DE TRIGO

Es la que se ofrece como harina de trigo a secas, o harina para cocinar. Es la más corriente, harina floja de trigo común, con un gluten de consistencia media, bastante blanca y se presenta en un grado de pureza de entre el 65 y el 80 %, proporcional al precio. Pese a que estas cifras se refieren en realidad a las cenizas residuales de la combustión de la harina en horno de laboratorio, para andar por casa esto quiere decir que del 100 x 100 del peso de grano se ha aprovechado entre el 65 y el 80 % antes de la molienda. El resto era la cascarilla exterior de celulosa, el germen y un poco del gluten que recubre el centro del grano, que se han retirado mediante pulido en el molino.
Es la apropiada para trabajar la mayor parte de las masas de pan que no lleven huevos o grasas, hacer masas de empanada, masas escaldadas, croquetas, etc. Una receta aquí.




HARINA DE TRIGO DE REPOSTERÍA

 Es la misma harina que la anterior, floja, pero más pulida, es decir, su grano se ha aprovechado en un 45-65 %. Como quiera que lo que se va retirando, el otro 55-35 %, es el germen, la celulosa y parte del gluten exteriores que rodean el núcleo, tiene una mayor proporción de almidón. Por esa razón es más blanca. A este tipo pertenece la harina candeal, muy blanca y produce por ello masas muy densas y de corteza gruesa y crujiente.
La harina de repostería, flor de harina, harina flor o fina es la más apropiada para bizcochos y masas muy refinadas, en general sin levar, excepción hecha del pan candeal, que no se quieran elásticas --que es la cualidad más característica que desarrolla el gluten del trigo cuando se amasa.
Una receta aquí.





HARINA DE TRIGO DE FUERZA

Esta harina no tiene nada que ver con las dos anteriores. Se llama de fuerza porque proviene del grano del trigo de fuerza, su gluten es más abundante, más consistente que en las precedentes y, además, es capaz de desarrollar una mayor elasticidad y mucha resistencia a la deformación una vez amasada. Esto ocurre por la serie muy compleja de trasformaciones que se producen en la masa cuando es sometida a amasado. Esta harina, excepto en algunos casos en que se deja integral, sobre todo en Asia, suele presentarse blanca.
La capacidad de desarrollar elasticidad y resistencia de las harinas se suele especificar por una W y va desde los menos de 200 de las harinas flojas --las dos anteriores-- hasta los más de 350 de las más fuertes, reservadas para preparados de panadería industrial específicos. Se refiere a la capacidad de una masa de soportar la fuerza que ejerce sobre la misma un peso antes de romperse, de ceder y es mayor cuanto más fuerte sea la harina. Los envases de venta al por menor, de 1 kilo, no suelen especificarlo en nuestro país, una lástima. Sí aparece la W y su valor en los envases de harina de 5, 10 y 15 o 25 kilos, para profesionales.
La W en una harina, floja o de fuerza, no tiene nada que ver ni con la tasa de aprovechamiento del grano, T, ni con los 0, 00 o 000 de las especificaciones de Italia, reservados para la harina común o floja y que se verán más abajo. Está relacionada, además, con dos magnitudes que no importan aquí, L y P. Sobre este tema se recomienda la lectura de todo lo referente a trigo y harinas del libro de Harold McGee, más que completo.
Los trigos que dan las mejores harinas de fuerza se suelen sembrar en invierno, como algunos de los de Castilla-León, Castilla-la Mancha y Manitoba --Canadá-- entre otros de los que se encuentran en el comercio de nuestro país y son de calidad excelente.
Es la harina para las masas de pan, levadas o no, que se trabajen con huevos y grasas --pan de molde, brioche, hojaldre, croissant. También se comporta mejor en masas de levadura natural. No se debe utilizar en los batidos para bizcochos, porque la elasticidad que adquiere el gluten en su preparación impediría que la masa quedara esponjosa y tierna e, incluso, que subiera. Una receta de pan aquí, y otra de masa dulce aquí.

RESUMEN
  • Si se tiene la intención de preparar una pasta casera como las del sur de Italia --sin huevo-- o un postre embebido en almíbar de masa levada esponjosa y mollar, no hay duda, hay que comprar sémola fina de trigo duro. Se nombra asimismo como semoule de blé dur en francés, farina di grano duro en italiano, durum wheat flour o semolina en inglés, farinha de trigo duro en portugués o Hartweizenmehl en alemán. Si se quiere hacer un cuscus, será necesaria una sémola de molienda más gruesa. Se ofrece en paquetes de 250 g en todas las tiendas de España para sopas y se puede cocer al vapor. Queda buenísimo, mucho más rico que el cuscus precocido ..... es muy trabajoso de hacer, se quema uno las manos, pero merece la pena.
  • Si se precisa una harina para utilizar en cualquier uso corriente en la cocina o el obrador, espesar salsas, amasar pan sin grasas ni huevos, lo mejor es comprar harina de trigo a secas, la que aparece en la segunda imagen. Se corresponde en Francia con la farine T 65-80, en Italia con la farina 0, en Portugal con la farinha de trigo T 65-80, en Alemania con Wizenmehl y en RU y EEUU con la all-purpose flour. Presenta una relación gluten - almidones equilibrada para estos usos.
  • Para elaborar bizcochos es casi imprescindible la harina de repostería, también llamada harina flor, flor de harina, fina o refinada. Se corresponde en Francia con la farine T55-65, en Portugal con la farinha de trigo T55-65, en Italia con la farina 00 y 000, con la Finemehl en Alemania y en RU y EEUU con la cake flour. Es la que se muestra en la tercera imagen. La relación gluten - almidones se inclina claramente del lado del almidón. ¡¡Atención!!. Esta harina en ocasiones se expende con levadura química incorporada. No me parece recomendable, pues no todos los batidos de bizcocho necesitan levadura química y, si la necesitan, puede ser en distintas proporciones que la incluida en el envase.
  • En el caso de que se quieran amasar panes complejos levados con masa madre o de levadura y con elementos grasos, masas de amasado largo y duro con grasas y huevos, algunas masas dulces levadas, hace falta siempre utilizar la harina de fuerza. Resiste todos estos tratamientos con buenos resultados. Se corresponde en Francia con la farine forte, en Portugal con farinha fuerte, en Italia con la farina forte, en RU y EEUU con la strong flour o bread flour-- en estos últimos países el pan era hasta hace poco de molde y con huevos y grasas. No suele llevar especificaciones de tasa de aprovechamiento --T o 0, 00 y 000-- porque, como se ha dicho, suele presentarse ya pulida hasta un punto escaso casi fijo. Hay que tener en cuenta que es harina con alto contenido en gluten y si la molienda se hiciera con un grano muy pulido, la proporción de gluten descendería demasiado y de forma contraproducente. En algunos países se especifica la magnitud W seguida de la cifra que indica la fuerza, como ya se ha explicado.
  • Es posible que se requiera una harina integral, que suele ser de trigo flojo en nuestro continente; hay que adquirirla por ese nombre en España, como wholewheat flour en RU y EEUU,  y como farine de blé  o farinha de trigo T80-120 y hasta 150 en Francia y Portugal. En tiendas orientales se ofrece una harina de trigo integral de la India de calidad excelente y a un precio razonable, atta flour. Es muy buena mezclada con trigo blanco o centeno para hacer pan integral al estilo europeo, aunque en el país asiático suele utilizarse para hacer chapatti. Una observación importante. El salvado de los cereales interfiere en la asimilación del calcio por el organismo, porque facilita que se formen con las sales de este elemento químico presentes en la harina y en los alimentos que se ingieran unos compuestos denominados filatos, que no pueden ser absorbidos por el intestino. Esto no quiere decir en modo alguno que se deba evitar el pan integral. La alimentación ha de basarse en una dieta tan variada como sea posible, también en este caso. La ingesta de pan integral unos días debe alternarse con la de pan blanco otros.
  • Todas estas harinas pueden adquirirse de trigos de cultivo orgánico o ecológico, muchas de ellas de molienda a la piedra. Merece la pena pagar un poco más por un producto de buena calidad y ayudar a productores respetuosos con el medio-ambiente a mantener su negocio. Al fin y al cabo con 1 kilo se amasa una enormidad de pan.
  • Algunas firmas harineras ofrecen una combinación de distintas harinas de trigo --duro, común y de fuerza, integrales-- de centeno y otros cereales con levadura de panadería seca incorporada, sobre todo para hacer pan en máquinas panaderas. Si no es para prepararlo en máquina no son aconsejables.

ALMIDÓN DE TRIGO

Otro producto de gran importancia en la repostería procedente del grano del trigo es el almidón, que ha desaparecido en la práctica de las tiendas de alimentación al por menor de Europa, aunque se encuentra en el cuadrante nor-occidental de la península y en la Liguria italiana. Se utiliza para elaborar bizcochos como el mojicón, el maimón, la bica de Orense, otros bizcochos del norte de Portugal y el pan di Spagna de Génova. Es muy blanco, muy fino, es almidón puro. Antes del descubrimiento de América era casi el único almidón existente y se utilizaba en España en la preparación de cremas y, muy en particular, para la elaboración de masas esponjosas, ejemplo de las cuales es el pan di Spagna genovés, del que tuve noticias gracias a una de mis cuñadas hace años. No puedo resistirme a hacer un comentario sobre este particular. En efecto, el pan di Spagna llegó a Génova desde nuestro país entre los siglos XV y XVI y desde entonces se prepara allí con almidón de trigo, amido en italiano. De Génova pasó a Francia, en donde se conoce como génoise, es decir, de Génova, aunque se cambió el almidón por harina. Desde Francia volvió a España con ese nombre y la harina en su composición. Aquí  la adoptamos como genovesa y como una especialidad francesa.

Volvamos al asunto. El almidón o fécula de maíz, mandioca y patata --todos productos americanos-- más baratos de obtener, sin duda, han sustituido con ventaja al de trigo para la preparación de cremas dulces y saladas. Son de peor calidad bizcochera. El almidón de trigo se encuentra en los distribuidores de harinas al por mayor, claro está. Al por menor y fuera de las regiones peninsulares citadas, en los establecimientos de comida oriental, y de muy buena calidad.

Yo no lo he encontrado aún en España de producción orgánica o ecológica o con especificación al respecto en el envase. Una receta aquí.

EL TRIGO Y EL GLUTEN

Los granos de todos los trigos contienen el tipo de gluten que no pueden digerir las personas que padecen la enfermedad celiaca. La espelta o escanda y el kamut son al fin y al cabo trigos y tienen gliadina, una de las proteínas de este cereal más problemática en este asunto.

EL TRIGO SARRACENO

No es el grano de un trigo, ni siquiera de un cereal. Es la semilla de una poligonácea, pese a su denominación heredada del francés, porque en castellano se conoce también por alforfón, palabra mucho más bonita. Es planta originaria de Siberia y Manchuria Su proteína es de un alto valor alimenticio. Pueden comerlo las personas celiacas. Está muy bueno cocido en potajes secos para acompañar carnes, molido en harina en crepes bretonas, filloas, pancakes y blynis, y hay quien lo convierte en "risotto", no sé con qué resultados. Si se quiere hacer pan, habrá que trabajarlo como un bizcocho o un pan de harina de maíz, con huevos, grasa y levadura química. O bien mezclarlo con otros almidones y harinas aptas para personas celiacas, levadura, huevos y los productos que sirven para la panadería dirigida a este colectivo, goma arábiga, agar-agar y / o xantana.



sábado, 11 de febrero de 2012

TALLER DE PAN DE ROSA TOVAR EN F & B

Hoy, sábado 11, por la mañana, he compartido un taller de panadería con 13 alumnos dispuestos a meter las manos en la masa en el Show Cooking de Fuentes & Bonetillo --calle del Bonetillo 12, de Madrid. Yo he disfrutado mucho, tanto como los participantes del taller, y hemos sacado del horno unas especialidades de primera, muy bien elaboradas, sabrosas y con un aroma maravilloso.  La brioche se ha asado en dos formas, en una brioche entera de una pieza con toda la masa en un molde de brioche --aparece en la última foto-- y en bollos individuales dentro de moldes de papel. Además, se ha hablado de los secretos de las masas, que son muchos y complejos, algunos de los cuales se encuentran en las recetas que están más abajo. De todas formas en el CONTACTO  de mi web, www.rosatovar.net, estoy a disposición de todos los asistentes al taller para aclarar cuantas dudas les puedan surgir y a todas las personas interesadas en las masas y en el arte de la panadería y la repostería.




Los alumnos amasando y trabajando alrededor de una gran mesa, para luego llevar sus preparaciones a la zona de la cocina para su levado.






Los participantes han elaborado masas de harina de trigo de fuerza --pan de molde de aceitunas y brioche-- de sémola fina de trigo duro y harina de trigo común --pan de aceite-- y de centeno con harina de fuerza de trigo --pan de centeno. 







 



PAN DE MOLDE DE ACEITUNAS

Para 1 pan

400 g de harina de fuerza
20 g de levadura de panadería
100-150 ml de agua o leche templada
1 huevo
50 g de aceite
5-6 g de sal
1 cuch más de aceite
2 puñados de aceitunas negras
Lo primero que hay que hacer es deshuesar las aceitunas y cortarlas en mitades o cuartos. Dejarlas en un colador a escurrir,  con un cazo más pequeño y un peso encima de 3 k, apretando de vez en vez para que salga todo el jugo que se pueda extraer.
Preparar una masa levadura en un cuenco grande con unas 3 cuch de agua templada, 2 cuch de harina y la levadura. Mezclar bien y dejar levar cubierto con papel o paño en lugar libre de corrientes.
Añadir a la levadura ya levada el huevo, el resto del agua hasta 100 ml y el aceite. Revolver el resto de la harina con la sal y echar sobre el cuenco. Amasar con espátula o las manos hasta hacer masa, añadiendo, si hace falta, el resto del agua –hasta los 150 ml—par que toda la harina esté humedecida.
Echar la masa en la mesa y seguir amasando fuerte durante unos 7-8 minutos, hasta que la masa esté bien elástica y suave. Volver a introducir en el cuenco enharinado, espolvorear por encima algo de harina y dejar levar al doble bien cubierta con papel o paño en lugar libre de corrientes.
Encender el horno a 180º C.
Preparar un molde –de 1 y ½ l aprox—engrasado con aceite, o 2 moldes de 3/4 de l de cartoncillo forrados de film antiadherente --no hay que engrasarlos.
Cuando la masa haya subido al doble, romperla dándole un amasado ligero. Estirarla sobre la mesa en un rectángulo --en 2 de la mitad se van a hacer 2 panes-- del ancho del largo del molde y como de un poco más de largo. Extender la cuch de aceite. Colocar por encima las aceitunas bien escurridas de jugo, dejando en uno de los lados un borde libre de aceitunas de 1 y ½ cm. Formar un rulo del largo del molde e introducir dentro. Hay que tener la precaución de introducir el rulo de forma que el remate de masa sin aceitunas quede en uno de los lados del molde mirando hacia arriba. Así, al levar, la masa se irá desenrollando hacia abajo y nunca aparecerá la junta por arriba. Cubrir con paño o papel de cocina y dejar levar de nuevo al doble.
Asar en el horno ya caliente durante por lo menos 25-30 minutos.
NOTA: Si el pan se cuece en moldes muy pequeños de ración para aperitivos –menos de 1/4 de l—conviene subir el horno a 190º C y cocer durante un espacio de tiempo menor, como 20 minutos. 




PAN DE ACEITE

Para 2 tortas
450 g de harina de trigo
25 g de levadura
1 cuch de azúcar
Agua
50 g de sémola fina de trigo duro
10 g de sal
4 cuch de aceite + aceite para terminar
En una jarra con 200 ml de agua templada echar la levadura, el azúcar y la harina de trigo necesaria para hacer una masa levadura líquida, batiéndola unas 100 veces con las varillas. Cubrir con un trapo y dejar que suba a más del doble.
En un cuenco grande echar la sémola revuelta con el resto de harina. Dejar reposar y revolverla con la sal. Hacer el hoyo e introducir allí el aceite y la masa levadura.
Comenzar a amasar con la espátula recogiendo la harina de los bordes hacia el centro y añadiendo el agua templada necesaria para hacer masa.
Echarla sobre la mesa y amasarla convenientemente de 8 a 10 min., hasta que esté suave y elástica. Enaceitar un barreño e introducir la masa para que leve al doble como mínimo en lugar libre de corrientes, tapada con un paño.
Encender el horno a 180º C.
Romper la masa y dividirla en dos bolas. Formar dos tortas sobre bandejas de horno apretando con el puño con insistencia hasta conseguir formar las tortas.
También se puede formar este pan en bollitos como los de la masa de centeno. Se forma un rulo, se cortan secciones un poco más largas que el ancho del rulo y se colocan juntas formando barras o separadas, como se quiera. Si los bollitos son más pequeños que las tortas, horno a 190º C y menos tiempo de cocción.
Dejar levar de nuevo al doble o un poco más.
Repartir aceite por encima y cocer en el horno ya caliente unos 20-25 min o hasta que estén bien doradas y hermosas.
  




PAN DE CENTENO

250 g de harina de trigo de fuerza
20 g de levadura
1 cuch de azúcar
Agua
250 g de harina de centeno, blanca o integral
10 g de sal
2 cuch de aceite
Con 3 cuch de harina de trigo, la levadura, el azúcar y 3 cuch de agua templada, hacer una masa levadura blandita.
En un cuenco, revolver el resto de la harina de trigo con la de centeno y la sal, Formar el hoyo y echar la masa levadura ya levada, el aceite y poco a poco el agua necesaria para hacer masa.
Echar sobre la mesa de trabajo y seguir amasando fuerte, añadiendo más agua si hiciera falta, hasta formar masa, al cabo de 6-7 minutos.
Volver a introducir en el cuenco enharinado –o enaceitado, hay gente que prefiere el aceite, porque así la masa no se pega—espolvorear la masa con harina y cubrir con un paño. Dejar que suba al doble en lugar libre de corrientes.
Romper la masa. Formar panes de la forma que se quiera. Una de las más bonitas es estirar la masa con el rodillo, pincharla con un tenedor por muchos sitios y cortar tortas de unos 10 cm de diámetro con un aro de montaje o un cortapastas. Las sobras se vuelven a estirar y a cortar otroa vez. Lo que quede entre estas últimas, se pone por las esquinas de las bandejas.
También se puede hacer en panecillos. Se forma un rulo de unos 3-4 cm de diámetro. Se enharina bien con harina de trigo o de centeno al tiempo que se aplasta un poco y se cortan secciones de 5-6 cm de largo. Se colocan en las bandejas muy cerca unas de otras, formando filas. Al levar se pegan unos a otros y salen los panecillo en barras todos unidos, pero se separan muy bien. Cuando se hacen un poco más pequeños son estupendos para sacarlos todos en tiras con un aperitivo.
También se pueden formar panes grandes o pequeños, alargados o redondos. Se enharinan por encima y se cortan haciendo dibujos bonitos –se han visto en el taller y se observan en las fotos.
 





BRIOCHE


½ k de harina de fuerza, y más
20 g de levadura de panadero
150 g de mantequilla
3-4 huevos
1 vasito de leche o agua, 1 huevo para brillar
5 g de sal –1/2 cuch rasa
2 cuch de azúcar
Poner a calentar a unos 37-38ª C un poco de leche o agua –unos 50 ml—y desleír en ella la levadura en un cuenco. Con 3-4 cucharadas de la harina hacer una masa suave y dejarla levar en su cuenco en lugar libre de corrientes y tapada con un trapo.
Poner el resto de la harina en un barreño o en la tabla con un volcán en el centro, en el que se pondrá la sal, el azúcar, 2-3 huevos y la masa levadura ya levada.    Amasarla, si es necesario con algo de agua u otro huevo. Seguir amasando sin caer en la tentación de añadir más harina. Cuando llega a estar correctamente amasada, se despega bien y está elástica y suave. Entonces añadir a la masa la mantequilla, que estará a temperatura ambiente, no muy fría, pero tampoco blanda. Una vez bien amasada, dejarla levar una vez más hasta que doble su volumen. La masa ahora estará muy suave, elástica y ligera.
Romper la masa, amasarla hasta que pierda el aire que ha ganado en el levado. Separar como 1/5 de la masa y dejarlo a un lado. Hacer una bola con la parte mayor de masa e introducirla en un molde grande de brioche o en un molde de bizcocho, redondo. Untar la parte más alta de la superficie con el último huevo batido. Hacer una cruz en lo alto con ayuda de una tijera con cortes profundos y de una longitud igual al diámetro de la bola que se forma con la masa reservada. También se puede hacer un hueco central en lugar de la cruz. Formar la bola y tapar la cruz o el hoyo, sin apretar demasiado. En lugar de en forma de brioche se puede formar una trenza o hacer bollos más pequeños en cápsulas de papel de horno que se expender para ese fin.
Dejar reposar tapado a que leve una vez más al doble, untar con más huevo e introducir en el horno precalentado (175º C) durante una media hora.
Servir templado, frío o hasta caliente, si es invierno.
NOTA: En realidad la brioche se amasa con un poco menos de levadura –10-15 g—y debe levar en lugar frío durante varias horas. Se rompe, sin amasar, sólo apretando hacia abajo un poco los bordes y el centro de la masa con los dedos, dos veces. Luego ya se saca la masa, se rompe y se forma como se quiera. El levado también será lento, más lento que el pan que leva templado, porque la masa está fría. Pero cuando no hay tiempo, se hace todo más rápido.